Con Emma, aprendizajes por contrastes y modelamiento

Sus datos de inscripción señalan lo siguiente:

Nombre: Emma        Especie : canina

Raza: dobermann    Color: negro fuego

Para mi, una perrihija, compañera, mi  bendi & my beast …surge con ella el nombre “Señora”, “señora Emma” “Negra” y cuando hacía alguna que otra locurilla o destrozo “Emma maría”

La escogimos, como un regalo de unos de mis cumpleaños. Tuve una Dóberman cuando era niña, y quería de algún modo replicar la sensación de seguridad que me daba en ese momento aquella dóberman de infancia. Pero la vida me daría a mi espejo de mucho y fractales de otros.

Tímida, al inicio no ladraba llegando a pensar que era muda. Cuando lo hizo la primera vez se orinó. Le atemorizaba hasta los grifos de la calle a los cuales les ladraba. Así que comenzamos un trabajo de socialización, en donde quedó más que claro que la raza no determina la identidad, sino que este dado por unas series de factores como la genética, el ambiente, temperamento entre otros, educación y aprendizaje constante, algo más bien flexible y dinámico, donde vamos siendo. 

Intentaba estar presente entre las diversas actividades de la cotidianidad, de los 6 años fue en nuestro último  juntas en donde más aprendimos de la otra, o al menos yo aprendí de ella y con ella.

Me enseñó que los límites podían irse aprendiendo, expresión que se entremezclan con el maternar, amor incondiconal, sentirse sentida, disfrutar de la simpleza y la confianza…

Creció de tamaño, pero su alma siempre fue una cachorra más bien dependiente incluso una prima me decía “El sueño de Emma es entrar en tu cartera”.

Cuando los amigos incluso mi familia estaban detrás del portón era brava, tanto que me daba susto de abrirlo, al verla ladrar con su lomo erizado y su postura de ataque, pero abriéndose el portón era porque ya tenían mi validación y su respuesta inmediata era” por favor adelante, y por favor háganme un cariño” …Y ahí afirmada sobre ellos, manteniéndolos ocupados me miraba a todos lados que iba, que interpretaba “yo me ocupo de ellos pero tú eres mi objetivo en la mira”.

Sacarla a pasear fue una temporada de confianzas mutuas, de aprendizaje del entorno, evaluaciones de peligros. Acortar o darle a la correa. Llevarla con ella todo el tiempo, progresando a solo intervalos hasta francamente ir sin ella, pero con exposición segura.

Pero como toda exposición, también vivimos la incertidumbre de esta. En el parque, Un par de veces, la mordieron. En su alma de cachorra no sabía diferencias los perros sociales y los no tan sociales y ahí de cierto modo también pasó  algunos el límite personales de otro canino sin darse cuenta y le llegaba el mordisco… así aprendió a irse con más  cautela.  

Había algo que, si sabía y lo tenía por certeza, “pedir ayuda y expresar su necesidad de auxilio”, cuando no podía lidiar con algo especialmente cuando paseábamos. Se acercaba a mi o se escondía entre mis piernas o dentro de su desesperación gemía alertándome, hacía un pedido y ya sabía diferenciar sus gemidos… debo confesar que mamá  Jael era poseída por Cesar Millán, y un “ a ver”  más un tronar de dedos ponían orden nuevamente a los límites traspasados, independiente de que can hubiese sido.  Asegurado el lugar, tipo triage, la abrazaba sintiendo como se calmaba y sí al abrir los brazos salía, era porque estaba lista para seguir, que por lo general detrás de un aroma o una mariposa…

¡como la vida también nos saca de lugares, situaciones, de relaciones que van en asincronías siendo dañinas incluso para ambos o más involcrados!, pero no siempre le damos esa lectura, otras veces, sí tenemos un Cesar Millán en la vida que restablece ese orden cuando no somos consciente o influyen otros condicionamientos que van más allá de nosotros mismos y otras sí nos advierte de algún modo, pero no siempre somos sensibles a esas señales… en mis conversaciones con la divinidad, y en mi ego distraído y temeroso, le pido que cuando esté en situaciones previas a meter la pata,  me envíe una música de piano terrorífico y que pueda ser sensible a esta música… sin duda  hay  algunos momentos tan necesarios para mi crecimiento…

Una vez, salió del portón mientras sacaba la basura y la atropellaron… sentí el freno de un auto y luego la veo perderse corriendo hacia la casa Y yo corriendo tras ella (la enfermera en mi iba haciendo evaluaciones mentales. ¡corrió  así que no está fracturada!. Cuando la encontré, nos miramos con miedo, y mientras le acariciaba, abrazaba, la examinaba y luego fue corroborar eso con su veterinario. Afortunadamente fue un topón lo suficientemente revelador para que ambas pusiéramos atención en los autos.

Sentirnos sentidas… Cuando llegaba de turno y especialmente cuando había salido por más de un día (donde quedaba al cuidado de la prima), sentía su amor alocado recibiéndome y su cola corta agitándose y me recordaba la canción “ no estaba muerto estaba de parranda”. Una vez instaladas en la cocina, me acostaba sobre ella como almohada y le contaba mis vivencias mientras ella emitía algún tipo de ronroneo, terminados los relatos le decía: ¿y tú Emma qué opinas? Parecía que entendía la pregunta, y sus respuestas eran lamer mi cara, morderme los labios y las mejillas. Nos encantaba tomar sol en el patio, si me veía en el piso se tiraba encima sin piedad con sus 35 kg como si yo fuese su cama. Era un momento donde se sincronizaban nuestros corazones, se unían nuestros latidos, donde con cada pálpito podía percibir “mamá eres merecedora de amor y de mi amor”. Era tan intensos esos momentos que luego, en su felicidad me mordía más fuerte y me hacía cariños más intensos con sus sensuales garras y ahí se acababa esos instantes apasionados…

Es tiempo…Pasando un momento, experimentando más que un sacudida de la vida,  sentí que había caído agotada al ruedo … ella me veía y me sentía, así que un día se subió a la cama y  sobre mí,  dispuso su cuerpo cubriendo  el mío , me dio unos potazos como zarandeándome y se fue al patio. ¡Lo interpreté como un mamá, levántate es tiempo! comenzamos a pasear rutinariamente a las 18 hrs de Chile en ese periodo. Me impresionaba su reloj biológico, on time estaba en el segundo piso o donde estuviese buscándome porque “ya es tiempo”; tiempo de salir a airearse, de hacer una rutina distinta, salir de esos pensamientos y de tomar otros, tiempo de continuar un trabajo de mayor autoconocimiento, autoconciencia, es tiempo de seguir creando nuevas ruta, es tiempo de ser más compasiva y menos castigadora , es tiempo de seguir creciendo…

El 04 de octubre de 2022, se desmayó por primera vez en un paseo, la llevé al veterinario y luego al cardiólogo donde le diagnosticaron Miocardioaptía Dilatada.  Antes de que desapareciéramos por la puerta, su veterinario me retiene y me dice: “ ¡sabes que esta compensada, es lo que ves habitualmente en la UCI así que debe estar haciendo una arritmia lo que la hace colapsar, auscúltala para determinar, debes estar preparada para todo!. un golpe frío de realidad recorrió mi cuerpo. “consciencia que la muerte te acompaña” y que nos acompaña a todos, pero no siempre lo vemos. Intenté auscultarla en variadas ocasiones, jamás me dejó, jugaba con el fonendoscopio o mordía el equipo. Me quedaba escuchando su corazón con solo mi oído y así un par de veces nos quedamos dormidas. Le pedí al amigo Mario una lectura de registros donde me decía “Emma, tiene miedo a dejarte sola, no quiere irse” … fue cuando me tomé el valor una tarde y arrodillada frente a ella en la cocina y le pedí que no pensara en mi cuando llegara el momento de su trascendencia, ya fuese que eso fuera en días o años, yo estaría bien y que iba a asumir las formas y el cuándo; que si quería vivirlo solita estaba bien, que despedirse era triste, pero no la obligaba a nada. Eso pasaba mientras estaba deshecha y ella lamía mis lágrimas.

Con la consciencia de enfermedad vivimos esos meses, me levantaba comprobando si estábamos y en las condiciones que estábamos ambas. Seguimos paseando con algunos recaudos, pero seguimos aprendiendo. A esa altura la llevaba a pasear sin correa, ella corría cerca en dirección al parque. Me enseñó que habían cosas que le daba miedo, por ejemplo, había un perro que asomaba medio cuerpo por la pandereta  hacia la calle y del todo fastidioso con su ladrido, pero en ese punto ella dejaba la vereda y pasaba al borde de la calle, poniendo atención en los autos, desacelerando el ritmo, para volver a la vereda, hasta acelerarlo hasta la esquina del parque, donde me esperaba en una postura de alegría y desespero como diciendo “apúrate mamá“. Íbamos a un sector donde cada una hacia lo suyo, ella olfateaba todo y seguía mariposas y yo hacía yoga o meditaba. Cuando se aburría de ese lugar me iba a buscar para caminar juntas dando vueltas más largas y mientras aprovechaba de hacer amigos con diversos perros que nos seguían, entre ellos un perro cojo, y otro sin una oreja que nos conocían. Cuando había personas que querían jugar con ella nos permitíamos acercarnos a los juegos infantiles y ahí ella daba amor a todos. Mi temor era que se agitara más de la cuenta y que la frecuencia cardiaca se le disparara, así que a intervalos la invitaba a sentarse un rato que poco le duraba. Y cuando le pedía que nos regalara una foto juntas, me atacaba a lengüetazos y de paso un mordisquito. Me daba la idea que decía: ¡es muy interesante este parque y hay que olfatearlo todo, mamá! ¡podemos disfrutar de los atardeceres aquí en el parque juntas en la simpleza del compartir.

La simpleza de compartir en casa cuando el clima no nos permitía salir, jugábamos a las escondidas, no por mucho rato porque se angustiaba, así que me escondía en lugares visibles, pero hagazapada. Le encantaba que yo le cantara y bailáramos 24/7 de Sofía Reyes,  la vibrábamos entera especialmente con el coro.Pero lejos el panorama que más disfrutaba en invierno, era acostarnos frente a la estufa a leña donde podíamos sentir y ver el fuego, cuando le acomodaba su cama frente a ella lloraba hasta que me quedaba un rato.¡es tiempo de desacelerar los latidos del corazón de la ajetreada vida y darte este espacio!(mensaje muy simbólico de uno de mis talleres exámenes de registros akáshicos ) y que perspectivas tan distintas se puede tener desde ese lugar

Ese 28 de diciembre, había estado escribiendo y buceando en las heridas de infancia y había llegado a un recuerdo y con ello la comprensión  sentida en el cuerpo de la herida de rechazo, la complacencia, expresión de límites, la identidad y ahora mientras escribo como los miedos vinculares, la vergüenza, nos impiden tomar el merecimiento a la pertenencia y al amor… Emma, participaba en mucha de mis pensamientos, siendo de almohada escuchante u observante mientras escribía o leía y le comentaba mis descubrimientos mientras nos regaloneábamos sobre el mat de yoga .  Le comenté ese día que había dado en el clavo en algunas cosas, y necesitamos un paseo… antes de salir me sobrecogió el mismo frío de la consulta con el veterinario  y pensamientos pasaron resoplantes por mi mente, e intenté alejarlos con otro que me quedé pensando ¿Sí yo avanzo en esto será que Emma ahora podrá poner límites sin mí?. Fue feliz ese día,  aunque más cansada así que ese paseo, fue más corto. En casa la escuché ladrar a los gatos que pasaban por la pandereta mientras regaba.  Me tumbé en el sillón. Era verano, las puertas estaban todas abiertas, la vi entrar y mirarme, como reconociendo donde estaba mientras editaba una foto de un portal, que subí a IG con la música “ now we are free “  y que guardé en mis historias destacada. Me levanté, salí al patio y estaba desplomada…

Ya había estudiado reanimación en perros y mi enfermera UCI estaba entrando en acción, cuando la pregunta fue ¿es por ti o por ella?  ¿a qué costo? y solté todas las ideas…llorando ahogada. Llamé a Mical; mi prima y cuando llegó fue el abrazo más contenedor en donde caí, el primero de varios, unos más simbólico por la distancia, en los que me sigo dejando caer.

El amigo Mario me había mencionado: "Para ti, el registro akáshico es una conexión que trasciende la muerte y que te permites", cuando en algunas ocasiones le comenté alguna experiencia  en el hospital…Y ha sido así;  Emma me viene a visitar en sueños, donde su mensaje más aliviador y alentador es: "Que no me veas no significa que yo no estoy" ... Imágenes de lo vivido que conservo, otras que me entrega en los sueños y otras recibidas a través del registro akáshico, y ahora me estoy permitiendo dar un espacio y honra a todo eso que compartimos, lo cual siento como un preámbulo de esto que estoy viviendo y que sigo en ruta; en donde el duelo es una emoción que permanece en segundo plano… sin duda la extraño,  pero voy atesorando esto que sigo aprendiendo en este hélice que llamo vida...

Gracias por la compañía de cada uno por ser parte de este aprendizaje

A mis primas por esos abrazos reales y concretos tan necesario para mi

Mical: hasta tu porte me permite ser acogida

Sarvia: hablar de nuestras vergüenza y miedos ¡qué contenedor se siente!

"My Own Diana", por el espacio de encuentro y crecimiento...